martes, 23 de junio de 2015

Cuento corto.


Volviendo a sonreír.
En una aldea muy lejana vivía un ser que quizás ya estaba muerto, marchitado en su mundo de oscuridad y dolor, probablemente por ausencia de amor tomó el odio como su arma y símbolo ante la cruda sociedad, siendo prisionero de aquel feo sentimiento que lo iba hiriendo y convirtiendo en un joven ermitaño.  Caminaba todas las noches por el poblado meditando y pensando en su forma de existir; la gente le temía por su aspecto juzgándolo sin conocer su historia y porque solo salía de su casa en el crepúsculo.
Una mañana soleada decidió salir de su morada a pasear por el río donde él solía jugar cuando era niño, al llegar al río  miró a lo lejos un niño inocente, pero no solo observó al infante sino que  además contempló pureza, inocencia, libertad y felicidad cosas que ya había olvidado y perdido.  Se acercó simultáneamente y el churumbel no huyó como todos, se sorprendió porque le sonrió, se hicieron amigos y  jugaron toda la tarde.  Entonces se dió cuenta que estaba perdiendo tiempo y momentos que la vida nos brinda.  Desde aquel día comenzó a vivir aprendiendo y construyendo su felicidad dejando atrás su pasado.

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario